Buenas prácticas

  2018 2019
Obras que aportan datos de Buenas Prácticas 81/84 (96%) 92/93 (99%)
Aplicación de Buenas Prácticas en obra 24/27 (89%) 24/27 (89%)
Obras que cumplen el objetivo ambiental 79/81 (98%) 92/92 (100%)


Las buenas prácticas medioambientales responden a los siguientes ámbitos:

1. Relación con la sociedad

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La formación, la atención a las personas que nos rodean, las experiencias que compartimos y las que aprendemos, son elementos que configuran nuestra forma de estar presentes en nuestro entorno y elementos clave para el resultado de nuestras actividades.

2. Emisiones a la atmósfera

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Movimiento de tierras, movimiento de maquinaria y demolición de edificios y estructuras son las actividades con mayor emisión de polvo y partículas. Actuamos sobre ellos, minimizándolos o eliminándolos, a través del riego, la limpieza, el recubrimiento de elementos en polvo, o mediante tecnologías que minimicen estos impactos..

3. Generación de ruidos y vibraciones

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Considerando que nuestra actividad genera inevitablemente un ruido significativo, nuestros esfuerzos se centran en acciones que minimicen o eliminen mayores niveles de ruido, mediante el uso de equipos más modernos o la opción de horarios con menor impacto en el entorno.

4. Vertidos de agua

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El agua, al ser un recurso de gran valor, requiere una preocupación adicional por su consumo, ocupación o desvío de líneas y vertidos de agua. Actuamos para hacer eficiente el uso del agua, a través de su reutilización o reciclaje, y así eliminar o reducir los vertidos asociados.

5. Ocupación, contaminación o pérdida de suelos

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El suelo es un recurso no renovable a corto o mediano plazo, caracterizado por su vulnerabilidad. Entre las medidas adoptadas, destacamos el cuidado del terreno vegetal y su reutilización en obra, la restauración de las áreas ocupadas por las obras y la limitación de accesos y espacio ocupado.

6. Utilización de recursos naturales

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Nuestra actividad se enfrenta a la necesidad de optimizar el consumo de los recursos utilizados, aunque el mayor esfuerzo está fundamentalmente en la selección de materiales realizados en la fase de diseño. Una adecuada gestión de los residuos, que promueve la posibilidad de reutilizarlos en obra, es la forma en que logramos reducir el consumo de estos recursos.

7. Generación de residuos

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Los residuos producidos durante las actividades de construcción son uno de los principales problemas en la actividad de la construcción. Teniendo en cuenta la degradación ambiental del entorno, el agotamiento de las áreas destinadas a la eliminación y la necesidad de optimizar los recursos, es fundamental gestionar adecuadamente los residuos, muchas veces más allá de lo que exige la legislación. Todos los residuos que producirá la obra se identifican y cuantifican previamente, así como los destinos que se le darán a cada uno de ellos, separando de inmediato cuáles son susceptibles de ser reutilizados en obra o en otra ubicación cercana.

8. Ordenación del territorio: (diversidad biológica, medio urbano)

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Además de los factores abióticos (agua, aire, suelo), el sector de la construcción, teniendo en cuenta la diversidad de lugares donde opera, también tiene un claro impacto sobre algunos factores bióticos, como la vegetación o las especies animales presentes. La conservación de la biodiversidad es un factor que preocupa a la empresa, por lo que las medidas aplicadas en este campo se centran en la protección física, el trasplante y la adecuación de la planificación del trabajo a los ciclos vitales. También existen prácticas que impiden el uso de lugares, como limpiar los accesos a la obra, o promover accesos alternativos al ocupar aceras o vías.